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Cambia tus antojos por energía.

Es muy normal que llegando la tarde o justo después de la comida llegue ese deseo o antojo de algo dulce o salado. A veces se puede controlar fibratándote y otras por más que lo intentes no puedes negarte al placer de cumplir el antojo, pero, ¿qué pasaría si cambias ese antojo por energía?

Suena descabellado pero no lo es, si pensamos que cualquier actividad física aporta energía a nuestro cuerpo, seguro que estas pequeñas rutinas te animarán y te acercarán al objetivo diario de movimiento, solo toma nota.

  • Cuando tú y ese brownie doble chocolate se encuentran frente a frente…

Opta por una caminata de 15 minutos a paso rápido. Una investigación demostró que acelerar el paso calma, incluso, los antojos más fuertes provocados por el estrés.

  • Cuando de antemano sabes que sucumbirás a la tentación de ese plato de nachos que compartirás esta noche con tus amigas…

Solo ocho minutos de ejercicio de alta intensidad (como correr aceleraciones) una hora o más antes de comer reduce los efectos obstructores de las arterias provocados por la comida grasosa. Investigadores consideran que el pico en la frecuencia cardiaca y la presión arterial “entrenan” los vasos para trabajar con mayor eficacia. ¡Excelente!

  • Cuando por más que lo intentaste, no pudiste contenerte…  

Agendar una rutina moderada (como una clase de spinning) una hora después del crimen podría prevenir un aumento en los niveles de triglicéridos (un tipo de grasa).

Se lee fácil pero en realidad no caer en el antojo es nutrir tu fuerza de voluntad y siempre tomar mejores decisiones a la hora de comer. Inténtalo y no olvides contarnos en redes sociales cómo te funcionó.

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